jueves, 1 de julio de 2010

Unendlichkeit.

Catástrofe.
Bueno, yo no diría precisamente catástrofe más bien confusión.
La textura de las nubes había cambiado sin aviso, ahora era áspera, al rozarla, sangraba la piel.
El mismo calor propio de la época. Pero, en cambio, no era un día como cualquiera.
Ahora el calor asfixiaba, te invitaba a encerrarte en casa y bajar las persianas. O por lo menos a mí.
Cada vez me noto más lejos del eje de la tierra, mi armonía empezó a tener un camino diferente a la de los demás hacía mucho tiempo. Yo soñando son soledad, siencio, oscuridad y... música.
La gente, feliz, habla, ríe.
Chicas con vestiditos blancos y chicos con gafas de sol oscuras. Un paraíso o... una maldición.
Todo depende.


Mis ojos, perdidos entre los recovecos que dibujaban las nubes al chocarse y los tuyos, en el suelo.
Una conversación difícil, unas palabras que no quieren salir, después de conseguir enlazarlas correctamente en mi cabeza, al llegar a la garganta se vuelven torpes y se deshacen.
Los minutos pasaban, losas.
Lo conseguí, después de mucho tiempo imaginando esta situación, ahora todo parecía mucho peor.
Pero lo conseguí, después de todo allí estaba, confesándote la verdad, esa verdad que tanto duele aunque no lo parezca.
Tan poca comprensión, aunque predecible. La sombra de las nubes hacía ahora más daño incluso.
Si antes no conseguían entrelazar pequeñas palabras para producir una frase sencilla, ahora, el castellano me parecía ruso.

Soy difícil. No es fácil entrar en mi mundo, pero en realidad he descubierto que si es así es precisamente porque es mundo no es que se diga bonito.
No es un lugar donde las personas normales quieran entrar.
En el fondo, es mejor que te quedes en la puerta, mejor para ti.
Palabras, palabras, palabras, mirada, palabras, palabras...

Unendlichkeit.
En un momento, el cielo cambió.
En un momento tu cara cambió.
En un momento... creo que tu mente también cambió.
Y en ese preciso instante escuchó una música, no cualquier música, tchaikovsky.
Miro alrededor, la gente sigue con su vida y, aparentemente, ningún coche tiene en los altavoces a todo volumen el concierto para violín y orquesta de tchaikovsky. Eso no ocurre en la vida real, donde viven personas normales.
Aunque irónico, es mucho más fácil pensar que es sólo en mi cabeza.

He descubierto cómo eres, pero, más vale tarde que nunca, ¿no?.
Decirte lo que ya sabes y que tanto me ha costado a la cara, sería una estupidez, y aunque trastocada, hasta el momento no soy idiota.
Odio esto, lo sabes. Pero después de descubrir como eres me sobran motivos para pensar que no se te va a cerrar ninguna puerta.
Gracias, enserio gracias por este tiempo. Ha sido poco, y me voy a odiar por que haya sido así.
Pero sinceramente gracias. Eres increible, y lo seguirás siendo.


Sólo decirte por último que odio a la gente, pero me importa una mierda. Las nubes han hablado.

Yo perdiéndolo todo otra vez, ya una costumbre, la historia de siempre, pero en el fondo del todo, y aunque duela, unos ojos, una mirada limpia y un futuro por escribir.
Un futuro difícil pero, infinito.