martes, 16 de marzo de 2010


Oí sus pasos alejarse y cuando volví a abrir los ojos el patrón ya no estaba allí. Cristina, al pie del muelle, me observaba solícita. Le sonreí y se acercó lentamente, dudando.
-¿Dónde está el señor? -preguntó.
-Se ha marchado.

Cristina miró en derredor, la playa infinita desierta en ambas direcciones.
-¿Para siempre?
-Para siempre.
Cristina sonrió y se sentó a mi lado.

-He soñado que éramos amigos -dijo.
La miré y asentí.
-Y somos amigos. Siempre lo hemos sido.

Rió y me tomó de la mano. Señalé al frente, el sol que se hundía en el mar y Cristina lo observó con lágrimas en los ojos.
-¿Me acordare algún día?
-Algún día.


Supe entonces que dedicaría cada minuto que nos quedaba juntos a hacerla feliz, a reparar el daño que le había hecho y a devolverle lo que nunca supe darle. Estas páginas serán nuestra memoria hasta que su último aliento se apague en mis brazos y la acompañe mar adentro, donde rompe la corriente, para sumergirme con ella para siempre y poder al fin huir a un lugar donde ni el cielo ni el infierno nos puedan encontrar jamás.



BIENVENIDOS :)






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