Una chica, de espaldas, con la cabeza mirando al suelo, alguien le habla pero ella solo escucha ecos, no se vuelve, no contesta.
Se acuerda, por desgracia, de algo que leyó un día lluvioso como el de hoy.
En una de las páginas de un libro que ella ha leído más de una vez, uno de los personajes afirma que sólo se amaba una vez en la vida.
Cualquier persona no le hubiese dado más importancia de la que tiene, la simple imaginación de un escritor plasmadas en el papel, en cambio, ella pasó horas y horas frente a la ventana con la mente en blanco. Horas y horas sentada en una cama, a oscuras en una habitación donde los muebles se veían borrosos. Cuando por fin salía, sólo podía confiar las extrañas impresiones salidas de una mente trastocada como la suya, a sus pocos amigos, que eran los únicos que sabían su secreto, un secreto que llevaba grabado en la mirada, pero hay veces que las cosas más evidentes son las que más cuesta ver.
Ahora, por fin, ve que ha desperdiciado su vida, poquito a poco, paso a paso.
Por primera vez en mucho tiempo puede ver una verdad absoluta, una verdad que le araña por dentro y se da cuenta que sólo le queda algún que otro abrazo y, sobre todo, recuerdos.
Recuerdos de una vida mejor llena de momentos, tampoco felices, pero al menos, agridulces.
Esta noche llueve y, aunque nadie lo sepa, es porque el cielo está llorando.
Las calles ahogadas de agua igual que sus ojos, envenenados.
Hoy, ve toda la realidad, es una realidad que le planta cara sin compasión a ella, una chica frágil aunque difícil, eso ya lo sabía, lo que acaba de descubrir esque está haciendo daño a personas, personas que valen muchísimo, personas que de verdad la hacen feliz.
La vida, es un juego, aunque creamos saber jugar, no es así y tirar el dado puede eliminar a otras fichas y dejarlas fuera sin nosotros pretenderlo.
Pero ella se resguarda en esos recuerdos y, aunque pueda parecer cobarde, en realidad es su única forma de vivir, se ha acostumbrado a ser así, ser un conjunto de recuerdos.
Desde hace ya demasiado tiempo, solamente quiere tocar unas manos, quiere hablar con una voz, solamente quiere mirar a unos ojos y decir el te quiero más verdadero del universo, un te quiero como no ha habido otro igual, que solo con soñar pronunciarlo te quema en los labios.
Todo eso puede sonar egoísta y, sí, lo es, por eso mira por la ventana una vez más y, en silencio, una lágrima rueda por sus mejillas.
Se odia a sí misma por cuidar de sus recuerdos agridulces más que de las personas, cuando, al fin y al cabo, los recuerdos sólo son eso, recuerdos. No le cambiaran su estupida vida, insulsa y sin sentido ni tampoco le harán volver a él...
Y mira, que han intentado ayudarla, sacarla de ese laberinto de tragicomedia que es su mente, aconsejarle lo que más ayudaría a cualquier persona.
Lo que ellos, las personas ajenas a su realidad, aún no han entendido, ni después de tantos años, es que ella no es una persona normal, y aún a punto de perderlo todo sigue buscando con los ojos, de manera obsesiva, una silueta por los lugares de siempre, sus lugares, los que aún aparecen en sus sueños y son la base de sus recuerdos...
Un chico dentro de un portal, utiliza la llave para desvelar el interior de un pequeño buzón rectangular color verde oscuro.
''Ahora sé que no soy lo suficientemente buena para ti, el destino ha decidido que no me conozcas en esta vida, sinceramente creo que es mejor que así sea.
No soy buena persona, soy obsesiva y, cualquier experto en una disciplina de la mente diría que necesito urgentemente terapia con un especialista.
Me enamoré una vez, hace mucho tiempo, de la persona menos indicada. Pero hoy, aunque todos me miren raro, puedo decir que me enamoré de verdad, también he sufrido de verdad. Pero el amor de verdad es así, te lo apuestas todo a un único corazón y, como en todos los juegos de azar, puedes perder, como me pasó a mí.
Puede que quizás no sea verdad lo que decía mi libro, puede que en algún momento de esta vida me enamore de nuevo y vuelva a sentir algo más que melancolía pero por el momento tengo que afrontarlo, y ya que no consigo engañar a mis sentimientos, lo justo es que tampoco te engañe a ti.
No voy a decir cosas sin sentido sacadas de peliculas y revistas. Lo único que tengo que decir es que no me recuerdes, no valgo nada, solo soy un alma atada sin remedio a otra alma, ni siquiera a otro cuerpo, sino a un alma, un alma que se fue para siempre de mi lado, pero por la que siento algo infinito.
Suerte.
Eso no es un hasta luego es un adiós. Hasta que nos veamos en otra vida.''
Esto no es un hasta luego, es un adiós. Y por suerte para ti.
Y la historia se repite,otra vez, en esta vida, todo vuelve y es tan triste...
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